
Feminismo
El feminismo es un conjunto de teorías sociales y prácticas políticas en abierta crítica de relaciones sociales históricas, pasadas y presentes, motivadas principalmente por la experiencia femenina. En general, los feminismos realizan una crítica a la desigualdad social entre mujeres y hombres, y proclaman la promoción de los derechos de las mujeres. Las teorías feministas cuestionan la relación entre sexo, sexualidad y el poder social, político y económico.
Madeleine Pelletier
psiquiatra, feminista y socialista francesa.
Nace el 18 de mayo de 1874 en París (Francia). Hija de madre soltera que se gana la vida como vendedora ambulante, conoce una infancia muy pobre. A los 13 años frecuenta un grupo anarquista, pero se aleja para consagrarse a la lucha feminista.
En 1897 aprueba el bachillerato, que había estudiado por libre, y el año siguiente consigue entrar a estudiar en la Facultad de Medicina de París a pesar de los numerosos obstáculos que encuentra como mujer libre y emancipada.
Pelletier empieza estudiando como antropóloga la relación entre el cráneo y la inteligencia, según las taorías de Paul Pierre Broca, junto con Charles Letourneau y Léonce Manouvrier. Abandona la antropología, oponiéndose a la idea de que el tamaño del cráneo pudiera determinar la inteligencia y las diferencias entre sexos. Después de romper con la antropología, Pelletier orienta sus intereses hacia la psiquiatría. En 1906 se convierte en la primera mujer en Francia en presentarse a los exámenes para convertirse en psiquiatra. También fue la primera mujer que trabaja como interina en los sanatorios estatales.
Además de su vida profesional, Pelletier era una activista comprometida. En su adolescencia se relaciona con agrupaciones anarquistas y feministas. Para 1900 Pelletier estaba activamente involucrada en el activismo feminista y socialista. En 1906 se convirte en secretaria de La Solidarité des femmes (Solidaridad entre mujeres) y lleva a esta organización a convertirse en una de las organizaciones feministas más radicales de aquel tiempo. En 1908 representa a la agrupación en las manifestaciones en el Hyde Park por el sufragio femenino. Edita La suffragiste (La sufragista). Durante este periodo colabora también en la fundación del Partido Socialista francés (la sección francesa de la Internacional obrera) en 1905, forma parte de su consejo nacional hasta la guerra y representa al partido en la mayoría de congresos socialistas internacionales antes de la guerra. Durante la primera guerra mundial trabaja para la Cruz Roja, atendiendo a los heridos de ambos bandos.
También destaca como miembro femenino de la masonería. Pelletier fue miembo de la logia La Nouvelle Jérusalem (la Nueva Jerusalén) desde 1904. Desde su activismo político en favor de la emancipación de las mujeres, a menudo choca con su logia a pesar de que ésta tiene miembros de ambos sexos. Sus posturas sobre el control de natalidad y el aborto son muy cercanas a las del movimiento neomaltusiano francés, que apoya el uso del control de natalidad y el aborto por parte de las mujeres; también escribe para la publicación periódica neomaltusiana.
Pelletier escribe abundantemente acerca de los derechos de las mujeres, algunas de sus publicaciones son: La femme en lutte pour ses droits (Las mujeres en la lucha por sus derechos) (1908), Idéologie d'hier: Dieu, la morale, la patrie (La ideología del ayer: Dios, la moral, la patria) (1910), L'émancipation sexuelle de la femme (La emancipación sexual de la mujer) (1911), Le Droit à l'avortement (El derecho al aborto) (1913), y L'éducation féministe des filles (La educación feminista de las niñas) (1914).
Pelletier refleja sus creencias a la hora de vestirse y en su comportamiento en sociedad. Lleva el pelo corto y es conocida por su celibato y por vestir ropa de hombre. Sus contemporáneos interpretan sus acciones como un desafío a la identidad de género. Acerca de su imagen, escribe que “enseñaré los míos [los pechos] cuando los hombres empiecen a llevar alguna clase especial de pantalones para enseñar los suyos".
En 1921 viaja clandestinamente a Rusia y escribe Mon voyage aventureux en Russie communiste (Mi azaroso viaje por la Rusia comunista), publicado por primera vez en La Voix de la Femme (La voz de la mujer) a finales de 1921, y como libro en 1922,donde critica el terror, la burocracia, la miseria, el misticismo bolchevique y la situación de la mujer en el mundo comunista. En 1926 abandona categoricamente el comunismo y abraza, después de ir y venir, el anarquismo definitivamente. En esta época escribe para la Encyclopédie Anarchiste. En 1927 defiende a Nestor Makhno en el periódico La Fronde. Después escribe novelas utópicas y en 1933 publica su autobiografía La femme vierge (La mujer virgen). Este año también se adhiere al «Grupo Fraternal de pacifistas integrales Mundial».
Como consecuencia de un ataque al corazón, Pelletier queda parcialmente paralizada en 1937. Sin embargo, prosigue practicando abortos abiertamente y es arrestada en 1939. Juzgada según la «Loi Scélérate» de 1920, es condenada, pero por razones de salud es internada en el asilo de Épinay-su-Orge (Francia) donde su salud física y mental se deteriora, hasta morir el 29 de diciembre de 1939.
Sylvia Plath
fue una escritora estadounidense especialmente conocida como poeta, aunque también es autora de obras en prosa, como una novela semi-autobiográfica, La campana de cristal (bajo el pseudónimo de Victoria Lucas), y relatos y ensayos. Junto con Anne Sexton, Plath está reconocida como uno de los principales cultivadores del género de la poesía confesional iniciado por Robert Lowell y W. D. Snodgrass.
En 1982, Plath fue la primera poeta en ganar un premio Pulitzer póstumo (por Poemas completos -The Collected Poems). Durante los años 70 predominaban las interpretaciones biográfico-psicoanalíticas de la obra de Plath, mientras que ya en los 80 y 90 se prefiere un estudio crítico feminista y de género. Esta diferencia se percibe predominantemente en la comparación entre las biografías de Plath que se han producido desde entonces, así como en la obra crítica que se ha dedicado a esta autora.
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Angela Yvonne Davis
Angela Yvonne Davis es una política marxista y activista afromericana. En 1969 fue expulsada de la Universidad de California, donde impartía clases de filosofía como profesora auxiliar (habiendo sido alumna de Herbert Marcuse) al descubrirse su afiliación al Partido Comunista de Estados Unidos.
En 1974 pasó a formar parte del Comité Central del Partido Comunista. En 1976, tras publicar su autobiografía, regresó a la enseñanza. Años más tarde, en 1984, presentó su candidatura a la vicepresidencia de su país. En febrero de 1997 de la revista gay estadounidense OUT se declaró abiertamente lesbiana. Lo que verdaderamente hace interesante a esta mujer no es la afirmación y el debate entorno a "quien dirige el feminismo", según palabras de la propia Angela Davis, "el movimiento feminista es dominado por mujeres blancas". Por ello la hemos elegido este mes de Diciembre coincidiendo con la elección de un hombre negro como presidente de los EEUU. Os recomendamos que leais, "Mujer, Género y Raza"

Petra Karin Kelly.
La ciudad de Bonn le dedicó en abril de 2006 un recordatorio de una vida dedicada a la paz, cambiando el nombre de un parte de la calle Franz-Josef-Strauß-Allee por Petra-Kelly-Allee. Existe una fundación dedicada a la divulgación de sus ideas y existe un premio entregado anualmente a las personas que han luchado por los derechos humanos, el Premio Petra Kelly.
Fue una admiradora de Martin Luther King, Jr., hizo campaña a favor de Robert F. Kennedy y Hubert H. Humphrey en las elecciones de1968 de Estados Unidos. Estudió ciencias políticas en la School of International Service en la denominada American University (Washington, DC) desde 1966 y fue graduada desde el European Institute en la Universidad de Amsterdam en 1971. Mientras trabajaba en la Comisión Europea (Bruselas, Bélgica, 1971-1983), participó en numerosas campañas a favor de la paz y el medio ambiente en Alemania así como en otros países. Petra Kelly fue una de las fundadoras en el año 1979 del partido de los verdes (Die Grünen), el Bündnis 90 / Die Grünen. Entre los años 1983 y 1990, fue miembro del Bundestag por los verdes.
Kelly recibió el Right Livelihood Award (conocido también como el Premio Nobel Alternativo) en 1982 "...for forging and implementing a new vision uniting ecological concerns with disarmament, social justice and human rights."
En el año 1992 Petra Kelly moría asesinada en Bonn por un disparo cuando dormía, aparentemente por su compañero, ex general y político del partido verde Gert Bastian (nacido en 1923), que después se suicidó. Los amigos de Kelly creen que la muerte era inesperada y ocurrió sin su consentimiento. Ella tenía cerca de 44 años; él tenía 69. (Los detalles de este evento pueden encontrarse en diferentes medios de información).
Aliveafrica os recomienda la lectura de uno de los mejores libros que nos dejó esta gran luchadora.
Luchar Por La Esperanza: Sin Violencia Hacia Un Futuro Verde

escritora y activista política estadounidense.
En 1968, Steinem escribió sobre temas políticos, redactando una columna semanal para la revista New York. Poco después se comprometió con la causa feminista y pronto se convirtió en una de las principales figuras de este movimiento. En 1971, junto con Betty Friedan, Bella Abzug y Shirley Chisholm, Steinem contribuyó a la fundación del National Women's Political Caucus.
Ese mismo año, y en colaboración con Pat Carbine en calidad de editora jefe, lanzó la primera publicación feminista, la revista Ms (una propuesta lingüística de unificar las fórmulas de cortesía inglesas mister (Mr), Miss o Missis). A partir de ese momento Steinem fue un modelo para las mujeres jóvenes y se mantuvo fiel a su creencia de que cuando las mujeres se liberen los hombres también se convertirán en seres humanos plenos.
Entre sus escritos cabe destacar una colección de ensayos y artículos titulada Actos escandalosos y Rebeldías cotidianas (1983) y Marilyn (1986), una biografía de la famosa actriz cinematográfica. En La revolución interior (1991) analiza sus sentimientos hacia sí misma en el contexto del movimiento feminista.
Olympe de Gouges. Marie Gouze
Marie Gouze
Nació en Montauban, en una familia burguesa (su padre era carnicero y su madre, hija de un negociante de telas). Se casó a los 17 años con un hombre mayor con el que no fue feliz, quedando al cabo de un tiempo viuda y con un hijo, Pierre Aubry. Muy decepcionada por el matrimonio en general, que calificó de "tumba de la confianza y del amor". Se negó a volver a casarse.
A principios de 1770, se trasladó a París donde se preocupó de que su hijo recibiera una muy buena educación. Llevaba una existencia burguesa, y frecuentaba los salones literarios parisinos donde conoció a la élite intelectual del siglo de oro francés.
En 1774, su nombre figuraba en el Almanaque de París, el "Who's who" de la época. Emprendió entonces una carrera literaria, valiéndose probablemente del renombre de su padrino (y posible padre biológico), el poeta Jean-Jacques Lefranc de Pompignan. Empieza a firmar con el nombre de Marie-Olympe o Olympe, segundo nombre de su madre, y añade una partícula a su apellido, cuya ortografía oficial aparecía tanto como Gouze o Gouge (su hermana mayor era Gouges).
Escribió varias obras de teatro y montó una compañía teatral itinerante que recorría la región de París, sin que sus ingresos le permitieran mantenerse. Pero rápidamente sus obras empezaron a ser representadas en teatros de toda Francia. Su obra más conocida, La esclavitud de los negros (L’esclavage des noirs), fue publicada en 1792, pero fue inscrita en el repertorio de la Comédie-Française en 1785 bajo el título de Zamore y Mirza, o el feliz naufragio (Zamore et Mirza, ou l’heureux naufrage).
Esta obra atrevida pretendía llamar la atención sobre la condición de los esclavos negros, pero Olympe tuvo que enfrentarse con la desaprobación de los actores de la Comédie Française. Ésta dependía económicamente de la Corte de Versalles donde muchas familias nobles se habían enriquecido con la trata de esclavos. Por otro lado, el comercio con las colonias de ultramar representaba entonces el 50% del comercio exterior del país. Olympe fue encarcelada en la Bastilla por medio de una lettre de cachet, pero fue liberada al poco tiempo gracias a la intervención de sus amigos.
Con la Revolución, su obra pudo por fin ser representada en la Comédie Française. A pesar de las presiones y amenazas del lobby colonial, todavía muy influyente, Olympe de Gouges mantuvo una intensa actividad a favor de la abolición de la esclavitud. En 1788 publicó el ensayo Réflexions sur les hommes nègres (Reflexiones sobre los hombres negros) que le abrió las puertas del "Club des amis des noirs" (Club de los amigos de los negros) del que fue miembro. En 1790 escribió otra obra sobre el mismo tema, Le marché des Noirs (El mercado de los negros).
Los principales dirigentes del movimiento abolicionista, el abate Grégoire y el diputado girondino Brissot, dejaron constancia en sus escritos de la admiración que sentían por Olympe de Gouges.
En 1788, el Periódico general de Francia (Journal général de France) publicó dos de sus folletos políticos, tratando uno de ellos de su proyecto de impuesto patriótico que desarrollará más tarde en su famosa Carta al pueblo (Lettre au Peuple). El segundo dibujaba un amplio programa de reformas sociales. Estos escritos fueron seguidos de folletos que dirigía periódicamente a los representantes de las tres primeras legislaturas de la Revolución, a los Clubes patrióticos y a diversas personalidades como Mirabeau, La Fayette y Necker a los que admiraba. Se calcula que fueron cerca de 30 panfletos. Fundó varias Sociedades Fraternas para ambos sexos.
En 1791 escribió su famosa Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana que comenzaba con las siguientes palabras:
Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta.
En la línea de Montesquieu, defendió la separación de poderes. Apoyó en un principio la monarquía constitucional, pero adhirió rápidamente a la causa republicana y se opuso a la condena a muerte de Luis XVI en 1793. Tomó partido por los Girondinos y advirtió sobre los riesgos de dictadura criticando duramente la política de Robespierre y Marat. Denunció también la creación del Comité de Salvación Pública.
Su defensa de los Girondinos después de que éstos fueran eliminados de la escena política en junio de 1793, le valió ser detenida en agosto de 1793 bajo la acusación de ser la autora de un cartel a favor de éstos. Enferma por culpa de una herida que se había infectado, fue transferida a una enfermería carcelaria. Para que su detención le fuera más soportable, empeñó sus joyas en el Monte de Piedad consiguiendo así que se la trasladara a una pensión burguesa donde se recluía a los detenidos enfermos de la alta sociedad. Olympe de Gouges reclamó sin descanso que se la juzgara para poder defenderse de las acusaciones que pesaban sobre ella, y evitar así el expeditivo tribunal revolucionario. Con este fin, compuso dos carteles que logró sacar de su lugar de reclusión y que tuvieron una amplia difusión, "Olympe de Gouges en el Tribunal revolucionario" y "Una patríota perseguida". Fueron sus últimos textos.
El 2 de noviembre de 1793, 48 horas después de que fueran ejecutados sus amigos girondinos, Olympe fue llevada ante el tribunal revolucionario sin poder disponer de abogado. Se defendió con valor e inteligencia en un juicio sumario que la condenó a muerte por haber defendido un estado federado, de acuerdo con los principios girondinos. Fue guillotinada al día siguiente, el 3 de noviembre de 1793. Según la declaración de un inspector de la policía y el periódico Le Journal del editor Perlet, entre otros testimonios, Olympe de Gouges subió al cadalso con valor y dignidad, contrariamente a lo que relataron en el siglo XIX el hijo del verdugo Henri Sanson y algunos historiadores como Jules Michelet.
El único hijo de Olympe de Gouges, Pierre Aubry, renegó de ella públicamente poco después de su ejecución, por temor a ser detenido.
Sus trabajos fueron profundamente feministas y revolucionarios. Defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en todos los aspectos de la vida pública y privada, incluyendo la igualdad con el hombre en el derecho a voto, en el acceso al trabajo público, a hablar en público de temas políticos, a acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ejército; incluso a la igualdad fiscal así como el derecho a la educación y a la igualdad de poder en el ámbito familiar y eclesiástico. Olympe de Gouges escribió:
La mujer tiene el derecho de subir al cadalso; debe tener también el de subir a la Tribuna.
Se dirigió a la reina María Antonieta para que protegiera " su sexo " que decía desgraciado, y redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, calcada sobre la Declaración de los Derechos de hombre y del Ciudadano de 1789, en la cual afirmaba la igualdad de los derechos de ambos sexos.
Asimismo realizó planteamientos sobre la supresión del matrimonio y la instauración del divorcio, la idea de un contrato anual renovable firmado entre concubinos y militó por el reconocimiento paterno de los niños nacidos fuera de matrimonio.
Fue también una precursora de la protección de la infancia y a los desfavorecidos, al concebir en grandes líneas, un sistema de protección materno-infantil (creación de maternidades) y recomendar la creación de talleres nacionales para los parados y de hogares para mendigos.
En vida, Olympe de Gouges tuvo que enfrentarse con la misoginia habitual de la época, y fue descreditada por la incomprensión de sus ideas por parte de muchos de sus contemporáneos. Su obra cayó en el olvido y el desconocimiento y mala interpretación de sus escritos contribuyó a convertirla en objeto de desprecio y burla a lo largo del siglo XIX. Se dijo de ella que apenas sabía leer y escribir, se sospechó de la autoría de sus obras y se dudó de su capacidad intelectual hasta llegar a cuestionar sus facultades mentales.
Hubo que esperar hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, para que Olympe de Gouges saliera de la caricatura y la anécdota, y se convirtiera en una de las grandes figuras humanistas del final del siglo XVIII. Fue objeto de estudio en Estados Unidos, Alemania y Japón. En Francia, después de la publicación en 1981 de su biografía por Olivier Blanc, que investigó su vida a partir de documentos originales de la época, los actos del bicentenario de la Revolución francesa en 1999 rindieron homenaje a la obra de Olympe de Gouges. Desde entonces, se han representado varias de sus obras de teatro y sus escritos fueron reeditados.
Varios municipios franceses han querido rendir homenaje a Olympe de Gouges, dando su nombre a colegios, institutos, plazas y calles. En Montauban, su ciudad natal, el teatro municipal lleva su nombre desde 2006. En el distrito XI de París, una sala de espectáculos situada en el emplazamiento de la antigua cárcel de mujeres de La Roquette también lleva su nombre.
Flora Tristán
Tuvo una primera infancia de lujo, y su casa era visitada por personajes que luego serían hitos en la historia como Simón Bolívar, que como el padre de Flora compartían sus orígenes criollos y vascos. Esta situación de bondad económica y social se truncó con el deceso de su padre en 1807, cuando Flora apenas tenía 4 años, lo cual dejó a la familia en la pobreza. La falta de reconocimiento legal por parte del padre le impidió recobrar los bienes que dejara éste.
Por este motivo, Flora, niña aún, vive penosamente en el campo hasta los quince años de edad, y luego se traslada con su madre a uno de los barrios más pobres de París. Comienza a trabajar como obrera en un taller de litografía y con apenas 17 años, se casa con el propietario de ésta, André Chazal, y tiene tres hijos, uno de los cuales Aline será la futura madre del pintor Paul Gauguin. Este matrimonio de conveniencia se disolvió a causa de los celos y malos tratos del esposo. Flora huye del hogar llevándose a sus hijos. Su doble condición de hija natural y esposa separada la redujo a la marginal condición de “paria”, como le gustaba autodenominarse. Chazal la persigue incansablemente. Finalmente, logra un acuerdo judicial con Flora, por el cual se queda con el hijo varón, mientras ella retiene a la niña.
No obstante, Flora desconfía de su marido y se marcha de París. Comienza su vida errabunda junto con su hija Aline. Gracias a la intervención del capitán Chabrié, en 1829 pudo remitir una carta a su tío Juan Pío Tristán y Moscoso que vivía en Perú, el cual durante cinco años le envía dinero para ayudarla en su pobreza. Gracias a Pedro Mariano de Goyeneche, pariente de los Tristán, Flora viaja a Perú en 1832, dispuesta a cobrar su herencia y recuperar un puesto digno en la sociedad. El 7 de abril de 1833, justo el día que cumplió 30 años, Flora se embarca en Le Mexican. El barco pertenecía al mismo capitán Chabrié, quien le había facilitado el primer contacto con sus parientes peruanos. La travesía hasta el Perú dura cinco meses, y tras desembarcar en Islay, Flora pasa a Arequipa, donde permanece hasta abril de 1834. Reclama a don Pío la herencia paterna, pero éste se niega a darle; ciertamente Pío la trata de “sobrina querida” pero al no haber ningún documento que acreditara que era hija legítima de su hermano Mariano, no podía proceder de otro modo. Únicamente accede a pasarle una pensión mensual.
Flora se traslada a Lima, donde permanece hasta el 16 de julio de 1834, fecha en que se embarca en el Callao con destino a Liverpool. De regreso a Francia, emprende una campaña a favor de la emancipación de la mujer, los derechos de los trabajadores y en contra de la pena de muerte. Ya había conseguido la separación legal de su marido y la custodia de sus hijos; sin embargo, André Chazal, enfurecido e impotente, intenta asesinarla, disparándole en la calle y dejándola malherida, en septiembre de 1838. Flora gana notoriedad en la prensa, y Chazal es sometido a proceso que se le complica con la acusación de intentar violar a su propia hija Aline; finalmente es condenado a 20 años de trabajos forzados.
Libre ya del yugo masculino, Flora publica en 1840 un coherente programa socialista en L’Union Ouvrière (La Unión Obrera), en donde clama por la necesidad de los trabajadores de organizarse y aboga por su “unidad universal”. Se convierte así en la primera mujer en hablar del socialismo y de la lucha de los proletarios. Karl Marx le reconoció su carácter de “precursora de altos ideales nobles”.
Muere a los 41 años, víctima del tifus, mientras se hallaba en plena gira al interior de Francia promoviendo sus revolucionarias ideas.
El feminismo de Flora Tristán se engarza en la Ilustración, presupone por tanto unas reivindicaciones y un proyecto político que sólo pueden articularse a partir de la idea de que todos los seres humanos nacen libres, iguales y con los mismos derechos, pero toma cuerpo en el periodo inmediatamente posterior a la revolución francesa. Flora Tristán imprime a su feminismo un giro de clase que en el futuro daría lugar al feminismo marxista.
Al tiempo, se emparentaba con las corrientes críticas a las que se ha denominado "socialismo utópico", pero teorizando ya la necesidad de una Unión Obrera, de un partido obrero. "Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer" escribió en Unión Obrera.
Su lucha incesante por conseguir una sociedad más justa e igualitaria ha quedado plasmada en su obra. Así, entre otras, en Peregrinaciones de una paria denuncia las distintas manifestaciones de exclusión social de la sociedad de Arequipa; en Paseos en Londres (1840) realiza una de las primeras y más duras descripciones de los obreros ingleses. Escribió entonces "la esclavitud no es a mis ojos el más grande de los infortunios humanos desde que conozco el proletariado inglés".
En Unión obrera describe como "el mejoramiento de la situación de miseria e ignorancia de los trabajadores" es fundamental, porque "todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer". Para Flora la situación de las mujeres se deriva de la aceptación del falso principio que afirma la inferioridad de la naturaleza de la mujer respecto a la del varón. Este discurso ideológico, hecho desde la ley, la ciencia y la iglesia margina a la mujer de la educación racional y la destina a ser la esclava de su amo. Hasta aquí el discurso de Flora es similar al del sufragismo, pero el giro de clase comienza a producirse cuando señala cómo negar la educación a las mujeres está en relación con su explotación económica: no se envía a las niñas a la escuela "porque se le saca mejor partido en las tareas de la casa, ya sea para acunar a los niños, hacer recados, cuidar la comida, etc.", y luego "A los doce años se la coloca de aprendiza: allí continúa siendo explotada por la patrona y a menudo también maltratada como cuando estaba en casa de sus padres.” Flora dirige su discurso al análisis de las mujeres más desposeídas, de las obreras. Y su juicio no puede ser más contundente: el trato injusto y vejatorio que sufren estas mujeres desde que nacen, unido a su nula educación y la obligada servidumbre al varón, genera en ellas un carácter brutal e incluso malvado. Para Flora, esta degradación moral reviste la mayor importancia, ya que las mujeres, en sus múltiples funciones de madres, amantes, esposas, hijas, etc. "lo son todo en la vida del obrero", influyen a lo largo de toda su vida. Esta situación "central" de la mujer no tiene su equivalente en la clase alta, donde el dinero puede proporcionar educadores y sirvientes profesionales y otro tipo de distracciones.
En consecuencia, educar bien a la mujer (obrera) supone el principio de la mejora intelectual, moral y material de la clase obrera. Flora, como buena "socialista utópica", confía enormemente en el poder de la educación, y como feminista reclama la educación de las mujeres; además, sostiene que de la educación racional de las mujeres depende la emancipación de los varones. Hecho que hasta la fecha se sigue recogiendo en las declaraciones de principios de los movimientos feministas.
Su discurso apela al sentido de justicia universal de la humanidad en general y de los varones en particular (ya que son los depositarios del poder y la razón)-, para que accedan a cambiar una situación que, a su juicio, acaba volviéndose también contra ellos. "La ley que esclaviza a la mujer y la priva de instrucción, os oprime también a vosotros, hombres proletarios. (...) En nombre de vuestro propio interés, hombres; en nombre de vuestra mejora, la vuestra, hombres; en fin, en nombre del bienestar universal de todos y de todas os comprometo a reclamar los derechos para la mujer.” (Unión Obrera).
La Florade la Unión Obrera adelanta un pensamiento que, anterior al Manifiesto Comunista, postula la unión de los trabajadores y las mujeres –los oprimidos del mundo-, en una Internacional que, mediante una revolución pacífica -aquí aparece su herencia saintsimoniana-, traerá la prosperidad y la justicia.
La publicación de Mi vida es el autorretrato en el que se reconoce como una doble paria: la hija sin reconocimiento legal del padre y por lo tanto desheredada y la casada por conveniencia (necesidad). Habla de su experiencia en primera persona. Flora se confiesa víctima de esa doble opresión que como mujer siente en grado extremo, lo que la llevó a luchar contra el matrimonio como medio de opresión contra las mujeres, "el único infierno que reconozco".